Puntos de Encuentro Familiar

Cuando una pareja decide poner fin a su matrimonio surgen muchas dudas en torno a la custodia y las visitas de los hijos menores habidos dentro del matrimonio.

En los casos en los que los padres se llevan bien resulta fácil resolverlo, pero la cosa se complica cuando la relación entre ambos es absolutamente insostenible, debido a la más absoluta imposibilidad de llegar a ningún tipo de acuerdo entre ellos en relación con sus hijos.

En cualquier caso, no hay que olvidar que, existiendo hijos menores, ellos han de ser la prioridad y en ellos hay que pensar siempre, obviando la relación que ha llevado a los padres a terminar “con lo suyo”.

La solución para estos casos más complicados podría estar en los “Puntos de Encuentro Familiar” (PEF), aunque no siempre funcionan cómo quisieramos, ni hay tantos como serían convenientes.

¿Qué son los PEF?

Son espacios “neutrales” y “confidenciales”, donde se desarrollan las visitas de los menores con el progenitor que no tiene la custodia, en los casos en los que, debido a la relación entre los padres, las visitas o entregas de los menores pueden ser conflictivas o difíciles.

A través de este mecanismo, se trata de favorecer y hacer posible el derecho fundamental de los hijos de relacionarse con los padres como parte necesaria y fundamental dentro de su desarrollo integral. Para favorecer este integral desarrollo, en ocasiones se articulan también visitas dentro del PEF con otros parientes allegados del menor. No deja de ser una medida de protección de los menores frente a las separaciones de sus padres, siempre como interés superior a tener en cuenta.

Las visitas en el PEF han de tener siempre carácter temporal, fijándose en la resolución que lo adopte el tiempo que durará, si bien dicho plazo se puede prorrogar cuando se estime necesario, y sólo se adoptará esta medida cuando existan razones suficientes que así lo aconsejen.

Así mismo, no siempre las visitas van a necesitar supervisión, sino que dependerá de las necesidades de cada caso concreto y del riesgo e impacto emocional que pueden llegar a tener en el menor, y por ello, las necesidades de los niños y su desarrollo evolutivo se hace parte indispensable a tener en cuenta en la estructura de estas visitas y el esquema en cuestión que haya de seguirse.

Entre las posibles razones para adoptar este sistema nos encontramos, por ejemplo:

  • cuando existan conflictos entre los padres a la hora de entregar a los menores para que el otro disfrute de su compañía en los períodos en los que le corresponda, y evitar así que el menor viva situaciones desagradables o violentas o discusiones entre los padres que no deban presenciar;
  • cuando haya reiterados incumplimientos del régimen adoptado por parte de uno de los progenitores, perturbándose así la estabilidad del menor que se va a ver privado de las estancias con uno de sus padres, en ocasiones sin explicación alguna;
  • cuando la relación de los menores con uno de los progenitores haya de ser gradual y progresiva, por existir un distanciamiento entre ellos mantenido a lo largo del tiempo por circunstancias diversas que aconsejen que la compañía de ambos no puede ser “normal” en el tiempo desde su inicio;
  • cuando existan problemas en uno de los padres, tales como enfermedad mental, conocida y seguida por el Juzgado que esté conociendo del asunto, o algún tipo de adicción, que hagan aconsejable la intervención de profesionales en su relación con sus hijos;
  • cuando existan procesos judiciales con órdenes de protección;
  • cuando uno de los progenitores se oponga a que la relación de los menores con el otro se produzca;
  • en los casos de procesos de menores en situación de acogimiento, que visiten a su familia de origen;
  • cuando no se disponga por parte de uno de los progenitores o familiares de una vivienda apta para que tales visitas se desarrollen;
  • o, los casos más graves, aquéllos en los que se han producido situaciones violentas dentro del seno familiar hacia el menor o hacia cualquier otro miembro de la familia.

¿Cuáles son sus objetivos?

Sus principales objetivos, y todo ello siempre del marco de protección y bienestar de los menores, son:

1.- Promover y facilitar el contacto y la relación del menor con el progenitor no custodio y la familia de éste, en su caso;

2.- Garantizar el cumplimiento del régimen de visitas;

3.-Proteger al menor frente a un posible sentimiento de abandono, ya que el cambio de vida y la cesación de la convivencia con ambos padres puede generar en los mismos dicho sentimiento, difícil de asimilar.

Pero además, y teniendo en cuenta que dentro de estos PEF se encuentran profesionales cualificados en relaciones familiares (fundamentalmente psicólogos y trabajadores sociales), se facilita a los padres la orientación profesional, en ocasiones precisa, para poder relacionarse con sus hijos con independencia de la relación que exista entre ellos.

Precisamente por ser el objetivo principal la estabilidad de los menores y evitar que se produzcan riesgos en los mismos, garantizando su integridad física y psicológica, es por lo que se van a excluir de éste régimen aquéllos casos de enfermedades por parte de los padres especialmente graves no , por ejemplo en una toxicomanía en fase aguda sin tratamiento ni voluntad por parte del progenitor, así como los casos en los que se produzcan situaciones de violencia dentro o fuera del PEF, contra los menores, contra el Equipo Técnico o contra cualquier otra persona, unido todo ello al posible incumplimiento de las normas orientadoras para el buen desarrollo de tales de visitas.

¿Cómo se desarrollan las visitas?

A pesar de existir una forma “más o menos generalizada”, cada familia requiere de un sistema distinto y cada Centro dispone de un sistema interno diferente, con algunas especialidades.

De manera general, tras estudiarse el Protocolo y abrir el correspondiente Expediente, se realizará una primera entrevista que incluya una visita al Centro tanto de los padres y demás familiares (o acogedores) como de los menores, para que el profesional asignado remita un Informe que se pondrá en conocimiento del resto del Equipo Técnico en la correspondiente reunión de coordinación, necesaria para establecer las pautas a seguir. La primera entrevista se realizará, en la mayoría de los casos, de forma individual con cada uno de los padres, así como individualmente con el pariente con el que el menor vaya a realizar las visitas.

Existen salas habilitadas para que las estancias de los menores en los PEF sea lo más grata y cómoda posible, en las cuáles los menores permanecerán jugando o realizando alguna que otra actividad para familiarizarse, tanto con el ambiente del Centro, como con los profesionales que van a intervenir. Obviamente a los menores se les explica por qué están ahí y en qué van a consistir estas visitas para valorar mejor la actuación a seguir con ellos. Es importante que los niños se sientan a gusto, cómodos y preparados para que tales visitas se desarrollen con normalidad.

Tras ello, comenzarán las visitas según las fechas señaladas y a cada padre o familiar se le darán las instrucciones o “normas” que han de cumplir. Éstos firmarán, como medida de control interno, tanto cuando llegan al PEF como cuando se van del mismo.

En relación con las recogidas y entregas, y cuando haya que evitar situaciones violentas o de conflicto, se evitará el encuentro físico entre los progenitores. De esta forma, se citará a cada uno de los progenitores y, transcurrido el tiempo suficiente tras la entrega del menor por el progenitor custodio (normalmente 10 minutos), y estando ya el otro progenitor en el Centro, el primero abandonará las inmediaciones.

En este punto, caben dos posibilidades: que la visita no sea tutelada, en cuyo caso, el progenitor que deba cumplir con la visita podrá abandonar en Centro acompañado de los menores para que la misma se desarrolle fuera de él, debiendo reintegrarlos en el PEF a la hora señalada; que las visitas sean dentro del Centro tuteladas, en cuyo caso la misma se desarrollará controlada por el profesional asignado.

Tras las visitas, el PEF elaborará un Informe de seguimiento, con reseña de los incidentes, si los hubiese. Señalar que, siempre y en todo caso, en los casos en los que se requiera Informe por parte de la Autoridad Judicial, el PEF deberá remitir el mismo en el plazo señalado para ello.

Al finalizar el plazo impuesto, se emitirá el correspondiente Informe de Valoración con Propuesta de Cese.

Si quieres información y normativa específica de Andalucía, puedes encontrarla pinchando aquí.

Fuente: Confilegal

Un comentario en “Puntos de Encuentro Familiar

  1. la nota que publicaste me fue demasiado util, voy a aprovecharla y mandarsela a un amigo por fb que estaba buscando lo mismo, muchas gracias por compàrtir la data 😀

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *